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ES EL DESTINO

ES EL DESTINO

“Es el destino quien decide

Y qué más podemos hacer” ….

Así reza una de las estrofas de la famosa canción Es el destino, compuesta por el músico venezolano Ilan Chester.

Y es que El destino se ha convertido en la palabra ideal para lidiar con aquellos aspectos de la vida -sean gratificantes o no- que no estamos tan convencidos de querer asumir.

Son cosas del destino tener los gobiernos que tenemos, el actual desastre ambiental, el esposo, los hijos, la suegra, el trabajo, la salud, la enfermedad, la riqueza, la pobreza y así continua una larga lista.

Se convierte el destino en una conveniente palabra, a través de la cual, todo está justificado. Delegamos nuestro poder creador, delegamos todo aquello que no queremos responsabilizarnos, incluyendo nuestra propia vida, a la voluntad divina.

En esencia, esto ocurre porque desconocemos nuestra naturaleza, no sabemos quiénes somos. Carecemos del verdadero entendimiento de nosotros mismos porque estamos inmersos en el caótico mundo de los pensamientos y sentimientos, viviendo una vida devaluada, corriendo tras los limitados placeres sensoriales.

En muchos casos intuimos que somos una enorme reserva de energía, de alegría, inteligencia y poder.  Sin embargo, conectamos con esas potencialidades solo en momentos de crisis, peligro o cuando experimentamos profundos sentimientos de amor.

Cuando entiendes y vives a través de quién eres, tienes la capacidad para crear o transformar las situaciones de la manera que deseas y esto te convierte en la autora de tu destino.

Tu creas tu destino

De manera consciente o inconsciente somos creadores de nuestro destino, comprender esto nos lleva a hacernos cargo de nuestra vida y, esto implica, que debemos aprender cómo funcionan nuestros cuerpos. Dice Sadhguru en Ingeniería Interior: “Cuando dominas tu cuerpo físico, controlas entre el quince y el veinte por ciento de tu vida y tu destino; cuando dominas la mente, tienes control de entre el cincuenta y el sesenta por ciento de tu vida y tu destino; y cuando dominas tu energía vital, eres responsable del cien por ciento de tu vida y tu destino”.

Tenemos el desafío de aprender a vivir conscientemente y hacernos responsables de nuestra existencia, sean cuales sean las circunstancias externas que se nos presenten. Se requiere pasar por un proceso de maduración, superar ese Peter Pan inseguro e inestable que no nos permite crecer, madurar ni afrontar los desafíos de la vida, que nos detiene y nos impide hacer lo correcto para encontrar soluciones adecuadas a nuestros problemas.

En lugar de fomentar ese estado de victimización, donde convenientemente el destino es un tu mejor consuelo, es tiempo de mirar hacia adentro, reparar lo que se tenga que reparar para avanzar hacia un estado de bienestar que te permita afrontar con fuerza las complejas situaciones externas de cada día, para que no te rebasen y prepararte para generar los cambios externos que deseas con valentía, consiente de quién eres y hacia dónde vas.

El gran santo Kibir Nacido en el año 1440 en una ciudad al norte de la India, dijo: “Si no has visto tu propio Ser, si no has perforado los nudos de tu corazón y limpiado la porquería de tu mente, entonces, ¿qué importa realmente que seas un ser humano?

Como seres humanos tenemos la libertad de llegar a ser cualquier cosa. Tenemos el poder de experimentar nuestra vida de manera sublime o desdichada. Podemos experimentar el cielo o el infierno solo con algunos pensamientos. En nombre se ese inmenso poder te invito a mirar dentro de ti y a encontrar la grandeza que hay en tu interior para colocarla a tu servicio y al del universo entero. De esta forma sellamos con profunda consciencia nuestro destino.

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